Finalmente pude ver la adaptación cinematográfica de una de las novelas gráficas más aclamadas de la historia, Watchmen. La razón por la que espere tanto fue, precisamente, porque quería terminar de leer la novela primero.

Watchmen, la novela gráfica, (editada en México por VID) no es otra cosa que una obra maestra. Su historia es intrincada, compleja y atrapante. Sus personajes oscuros, profundos y fascinantes. Su lectura amerita estar en una clase de narrativa en la universidad. Su arte, fiel al estilo de su época, pero revolucionario en su diseño, cinemático y poderoso. Alan Moore y Dave Gibbons crearon una obra que evaluaba el papel y la psique del héroe norteamericano en todas sus facetas, desde el justiciero encapuchado sin mayor poder que el de sus puños, hasta el superhéroe, cuyos poderes lo acercaban más a la condición de deidad que al de ser humano. Luego ubicaron la historia en un contexto actual para su tiempo: la Guerra Fría y el horror de la Destrucción Mutua Asegurada. Así a lo largo de 12 intensos y cerebrales episodios, concemos a fondo las motivaciones de sus personajes - todos ellos auténticos antihéroes - y el papel que eligen desempeñar en el Armagedón que se aproxima. A más de 20 años de su publicación, Watchmen, la novela gráfica ha superado la prueba del tiempo y su influencia más allá del medio es inegable.
Watchemen, la película, es en cambio un desastre, una pantomima, un engaño, un fraude, un bodrio, UNA MIERDA. No había salido tan indignado de una sala de cine desde Matrix Revolutions. Obra de un montón de ejecutivos ambiciosos, un director hiperinflado y un elenco en su mayoría lamentable. Ni siquiera la cacareada propuesta visual es tan buena como se promueve, ¿por qué? Porque Zack Snyder, el encargado de este vómito, se limita sólo a calcar lo que Gibbons dibujó 20 años atrás. Eso sí, prefiere estilizar secuencias de acción con música dizque ad hoc y relentizaciones de cámara, añadiendo sexo y sangre a chorros que no obedecen ningún otro fin más que satisfacer su propia vanidad. La magistral narrativa que Moore y Gibbons consiguen en el original es despedazada, triturada y vaporizada por la torpe edición. ¿Y qué decir del elenco? A excepción de Jackie Earle Haley (Rorschach) y Jeffrey Dean Morgan (The Comedian) las únicas virtudes de la cinta y al parecer también los únicos que se tomaron la molestia de leer el cómic, el resto del elenco está conformado por una bola de advenedizos sin chiste. Interpetación plana, edición pésima y dirección inépta sólo traen como consecuencia una película plana plana plana (y confusa que es lo peor), cosa que el cómic no es. Y que conste que estoy hablando de los aspectos "cinematográficos" de la película, no de la pobrísima adaptación de la historia ¿De verdad es tan mala? ¿Qué hay del datallado diseño de producción, los efectos visuales y el (supuesto) dinamismo de la acción? Sí claro todo eso está muy bonito, pero en mi humilde opinion, la novela logró eso y más sin tanto alarde y menos recursos, fundamentando todo en una deconstrucción exhaustiva de cada personaje. Quizas lo más triste es que pudo haber sido una película que invitara a más personas a leer el original, pero con sus personajes vueltos monigotes acartonados y su final transformado en una fábula moralina, Watchmen, la película es el perfecto ejemplo de como NO debe ser una adaptación. Y de películas de superhéroes ni hablemos.
Podría seguir y seguir y seguir pero mi hígado no lo soportaría. Estimado lector, si usted llegó hasta este punto y no ha visto Watchmen, le sugiero que no lo haga, no vale ni los $10 de la copia pirata. Hágase un favor y consiga un ejemplar de la novela gráfica. Le garantizo que no se arrepentirá.


