domingo, 10 de enero de 2010

Gran Torino (EE.UU. 2008)

En su reseña de Million Dollar Baby, el crítico de cine Leonardo García Tsao llamó a Clint Eastwood "el último de los clásicos". Quien esté al pendiente de su filmografía sabrá que esto es más que cierto.

Un primer vistazo a Gran Torino, la última cinta del septuagenario director, pareciera desmentir el anterior comentario, más no hay por que temer, ya que Eastwood no tiene ningún problema en convertir una convencional historia en una cinta madura, reflexiva y de considerable contenido emocional - como sólo Eastwood sabe hacerlo - y de paso jugar con los mismos esquemas que el realizador ha desarrollado durante su larga carrera filmica, logrando inusitadas situaciones cómicas.

Eastwood encarna esta vez a Walt Kowalsky, una cruza de Harry el Sucio, William Munny y Frankie Dunn. Veterano de la guerra de Corea y recientemente viudo, Kowalsky tiene dificultades para adaptarse al ritmo de los tiempos modernos. Malhablado, temperamental y abiertamente racista, lo cual, para su desgracia, no hace que la experiencia de vivir en un vecindario poblado mayoritaramiante por emigrantes asiaticos le sea muy agradable. Sin embargo, cuando por una serie de sucesos comieza a relacionarse con sus vecinos, Walt quizas logré establecer finalmente el tipo de vínculo que no tiene con su propia familia.

Gran Torino podrá no estar entre lo mejor de su filmografía, pero se queda cerca, en buena parte gracias a la enorme solvencia de un realizador que salva lo que en otras manos hubiera sido una película más. Otro crítico dijo alguna vez que Hitchcock filmaba la misma película una y otra vez y que incluso sus obras menores exhudaban un talento que muchos cineastas actuales quisieran tener. El mismo argumento aplica para el cine de Eastwood con igual facilidad. El último de los clásicos, sin duda.

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